martes, 17 de mayo de 2016

REFLEXIÓN DE "LA TRAMPA"




Maneras interactivas, originales, dinámicas y divertidas de transferir los conocimientos teóricos dados en clase. Esa debería ser la idea de presentar cualquier asignatura y vender su contenido para que los alumnos puedan asimilar al máximo lo que se quiere transmitir.

Siguiendo este guion expuesto a nosotros nos han brindado la oportunidad de demostrar lo aprendido sin ser aburridos con un “tostón” del profesor, nos han guiado a través del visionado de una famosa película de Sean Connery y Catherine Zeta-Jones, “La trampa”. Quién nos iba a decir que pudiésemos aprender y transferir el contenido trabajado en clase, con una práctica tan interactiva y apasionante. Ni una pizca de aburrimiento. Así da gusto seguir estudiando, seguir aprendiendo.

El film nos proyecta a los ojos una historia en la que se pueden diferenciar muy claramente las distintas fases de programación. No todo se queda en la educación física, eso le da versatilidad de uso al contenido. Viendo que el diagnóstico inicial es la fase más relevante de un robo, para que nada se escape de las manos de los ladrones, la temporalización toma un papel fuerte también en el que los protagonistas han de decidir cuándo y cómo realizar cada actividad para trabajar así todos los contenidos y objetivos para que nada se les escape de las manos el día clave, el día del robo final.


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