Maneras interactivas, originales, dinámicas y divertidas de transferir los
conocimientos teóricos dados en clase. Esa debería ser la idea de presentar
cualquier asignatura y vender su contenido para que los alumnos puedan asimilar
al máximo lo que se quiere transmitir.
Siguiendo este guion expuesto a nosotros nos han brindado la oportunidad de
demostrar lo aprendido sin ser aburridos con un “tostón” del profesor, nos han
guiado a través del visionado de una famosa película de Sean Connery y
Catherine Zeta-Jones, “La trampa”. Quién nos iba a decir que pudiésemos
aprender y transferir el contenido trabajado en clase, con una práctica tan
interactiva y apasionante. Ni una pizca de aburrimiento. Así da gusto seguir
estudiando, seguir aprendiendo.
El film nos proyecta a los ojos una historia en la que se pueden
diferenciar muy claramente las distintas fases de programación. No todo se
queda en la educación física, eso le da versatilidad de uso al contenido.
Viendo que el diagnóstico inicial es la fase más relevante de un robo, para que
nada se escape de las manos de los ladrones, la temporalización toma un papel
fuerte también en el que los protagonistas han de decidir cuándo y cómo
realizar cada actividad para trabajar así todos los contenidos y objetivos para
que nada se les escape de las manos el día clave, el día del robo final.

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